Archivos mensuales: diciembre 2011

Noticia sobre microinjerto de cabello en prensa

Noticia sobre microinjerto de cabello en prensa, solo una precisión : Terenci Moix llevaba prótesis capilar, el mismo hizo bromas en alguna intervención publica. Por lo demás fantástico Quím Monzó.

Tantos cueros cabelludos

Es un tratamiento de microinjertos que hace furor porque su cirugía es sencilla

quim monzoQuim Monzó
Hará una semana empecé a ver tuits que bromeaban sobre el nuevo peinado de Hilario Pino, el presentador de las noticias de Cuatro. Desde gente que le explica que irá al barbero y que si quiere recogerá el pelo que le corten y se lo pasará para que también se lo ponga hasta los que –con fotos– muestran que su evolución capilar no ha hecho más que empezar y que acabará como Chewbacca. Imaginaba que el cambio debía ser importante pero no lo vi en toda su espléndida magnitud hasta el viernes pasado, cuando a primera hora de la tarde entré en un bar a comer algo. La tele estaba encendida y él ocupaba la pantalla, con un despliegue de pelo que nunca le había visto. Flequillo, incluso.

Se ha sometido a un tratamiento de microinjertos que últimamente hace furor porque consiste en una cirugía sencilla, que extrae folículos pilosos de las zonas posterior y laterales de la cabeza y los reimplanta en las zonas que ya han quedado calvas. Hará cosa de año y medio, un colega de RAC1 me explicó que él se lo había hecho tiempo atrás. Está encantado de la vida, con el pelo medio Espinete que ahora luce. No sé si a mediados de los ochenta esa técnica estaba tan evolucionada como ahora pero diría que más o menos es la que Terenci Moix usó, cuando se hartó de verse en el espejo calvo y medio desdentado, consumido por un amor que no le daba todo lo que él creía que le tenía que dar. Moix hizo entonces un cambio de look drástico. Se arregló los dientes y se implantó pelo, de manera que, de repente, rejuveneció un montón de años. Con Ramon Barnils y Jordi Vendrell lo entrevistamos en El mínim esforç, el programa de tarde de Catalunya Ràdio. Estaba espectacular.

Hace medio siglo la calvicie era una maldición. Muchos calvos vivían acomplejados y con tupés que a menudo eran una tortilla de patatas encima de la cabeza. De nada les servía buscar consuelo en mitos como el de la gran actividad sexual de los calvos o en frases como la de Séneca: “No me considero calvo, lo que pasa es que soy más alto que mi pelo” (digna de Jay Leno o Joaquín Reyes, por cierto). Pero, en cambio, desde hace décadas, desde que punks y skinheads decidieron que para desmarcarse del pelo largo de la generación anterior nada mejor que raparse, incluso jóvenes con cabelleras potentes van por el mundo con la cabeza como una bola de billar. Qué lejos han quedado aquellos tiempos en que Yul Brynner era el único icono sexy de la calvicie (Telly Savallas vino mucho después). Hace como quien dice cuatro días, a Alfons Arús le costó dejar de esconder su calva, aceptarla como un regalo de los dioses y mostrarla orgulloso desde la pantalla. Hilario Pino ha seguido ahora el camino inverso. Si eso lo hace feliz, ¡enhorabuena! En el mundo de la alopecia, menos hacerse un anasagasti o cortarse el cuello, cualquier opción es aceptable.

Fuente: LaVanguardia